Aquí tenéis la entrevista que le hemos realizado a Joan C. con motivo del lanzamiento de su segundo manga, Eterno Yoshio. Esperamos que os ayude a conocer más al autor y a su obra.
Este es tu segundo manga, ¿no? ¿Cómo se te ocurrió la idea de Eterno Yoshio?
Se me ocurrió porque, a ver, hace muchos años que yo estoy un poco obsesionado con el tema de las zonas azules*, la longevidad, y después de terminar Okaasan, que también publiqué con Norma Editorial, me encontré que no sabía muy bien si hacer otra historia parecida a Okaasan o cambiaba de género, y entonces opté por, ya que me gusta ese tema, intentar hacer un manga de esa temática. Era un idea un poco rara pero la planteé, Anabel y Oscar [los editores de Norma] la aprobaron, les pareció bien y esa fue básicamente la idea primaria.
* Los lugares del planeta donde habitan las personas más longevas del mundo
¿Por qué situaste la historia en Okinawa, en vez de cualquiera de las otras “zonas azules”? ¿Conocías la isla ya? ¿Qué te atrajo?
Bueno, porque al ser un manga y con el estilo manga que tengo, me pareció más acorde y lo asocié más con Japón y Okinawa. Además, es precisamente en Okinawa donde yo más había estudiado este tema, más que en las otras zonas.
¿Has estado personalmente en Okinawa?
Ojalá. No, he estado en Japón, pero lo tengo pendiente, tengo que ir a Okinawa porque me parece maravilloso. Es el Caribe de Japón y eso tiene que ser espectacular, aunque solo para ver las tortugas marinas.
¿Por qué decidiste empezar la historia en la Segunda Guerra Mundial?
Porque necesitaba un pretexto del cómo aprender a vivir. La Segunda Guerra Mundial fue un desastre en Okinawa, una matanza sin precedentes y muchos okinawenses quedaron muy tocados. Pero fueron ellos mismos quienes aprendieron a sobrevivir, adoptar buenos hábitos y a sobrellevar los efectos de la guerra, como la pobreza o el hambre. Iniciar la historia ahí, que Yoshio creciera en la guerra, era simplemente un pretexto para continuar la historia.
Yoshio tiene una personalidad un poco peculiar. ¿Cómo se te ocurrió?
Bueno, porque los okinawenses son bastante peculiares. Tienen un modo de vida muy enfocado al ikigai*, y con unos hábitos muy saludables, porque tienen en mente el tema de la salud. Si es verdad que Yoshio desde pequeño, ya tiene como ese ímpetu y esa curiosidad de aprender a vivir y a ayudar a los demás y tiene una bondad innata. Y lejos de crear un personaje que fuera demasiado bueno; no sé como decirlo, de esos típicos bonachones, que de tan buenos son bobos, quería que Yoshio fuera un poco más natural, un niño con una bondad fuera de serie.
* un concepto japonés que significa “razón de vivir” o “razón de ser”.

Yoshio es un personaje muy optimista pero pasa por algunos momentos muy crueles, como cuando es pequeño.
Sí, realmente durante toda la obra hay momentos bastante duros, pero son adversidades que vive una persona en su día a día, en una vida. Al final hay adversidades que tienes que ir sobrellevando. Y sí, él logra muchas cosas por su propio pie, pero realmente también le pasan otras cosas desagradables, porque la vida es injusta a veces, y lo importe es saber sobrellevarla y tirar adelante.
La tortuga marina aquí es como una metáfora, ¿no?
Es una metáfora sí, podríamos decir que sí. De la longevidad, a la manera que actúan ellas de la época del desove, cuando ponen los huevos en la orilla. Todo esto va relacionado un poco con Yoshio, que también ve la vida un poco fascinado, porque su padre le explica de pequeño todo esto de las tortugas y a él le fascina. Es una historia paralela. La tortuga y Yoshio siempre están conectados pero es de una manera bastante metafórica, sí.

¿En qué se diferencia Eterno Yoshio de tu primera obra, Okaasan?
Son dos obras diferentes, partiendo de la base de los protagonistas. Por ejemplo, en la primera obra, la protagonista que era Midori (Okaasan), era un poco más villana; podríamos decir que era un poco la antagonista. Y aquí precisamente Yoshio es un personaje todo lo contrario, es pura bondad. A partir de aquí creo que son dos obras diferentes. Esta es más biográfica, Okaasan era una historia más lineal, circunstancial, de un momento, de las vivencias de una familia. Aquí va saltando en el tiempo, es biográfica, hay un principio y un fin y, bueno, son diferentes pero creo que se nota que las he hecho yo las dos.
¿Cómo te documentaste para hacer esta obra?
Pues del tema de las zonas azules si tenía bastante conocimiento pero claro me topé con la Segunda Guerra Mundial y con particularmente con la batalla de Okinawa y eso sí que tuve que estudiarlo. Hoy en día, con Internet, es muy fácil estudiarlo y ver documentales, ver películas. Porque aunque sea una historia de ficción, los hechos bélicos que pasan sí que están basados en hechos reales y tampoco quería poner cifras ni datos inventados. Tuve que investigar, leer libros y luego extrapolarlo en el guion. Creo que también sirve un poquito para entender la masacre que fue, lo horrible que fue, la batalla de Okinawa.
¿Y el pueblo al que van, Ogimi?
Ogimi es el pueblo oficial, porque las zonas azules se identifican con Okinawa, pero no toda la isla de Okinawa, es particularmente el pueblo de Ogimi. Es donde hay mayor densidad de centenarios. Reúne las características: es costero, tiene un clima muy tropical, muy agradable. Se dice Okinawa que es un lugar de centenarios, pero en realidad es Ogimi, el pueblo de los centenarios.
Aparte de Yoshio, ¿a quien destacarías, quien crees que tiene más importancia en su vida?
Supongo que la madre. Sí, supongo que la madre, porque paralelamente a Yoshio, la madre también ha tenido que pasar por otras circunstancias. Hay un episodio de ella que, bueno, al final tiene que buscarse la vida para dar de comer a sus hijos, es una época de mucha pobreza…
La época de la ocupación.
Correcto. Tienen que buscar un sitio donde vivir, ocupar una casa. Yo creo que ella es también una mujer que se queda viuda y sola al perder a su marido en la guerra, tiene dos hijos. Al final estas madres coraje son personajes también muy sufridos, y a la hora de construirlos, les das también ese enfoque de drama y de vida. Al final, son personajes muy llenos, para bien y para mal. Yo destacaría a la madre, los vecinos. Sí, al final todos los personajes que se van incorporando tienen un fondo todos y todos hacen un conjunto que, al final, desatan la obra en sí. Pero para destacar, destacaría estos: Yoshio como el principal y más carismático y la madre por sufrida y por acompañar a su hijo siempre.

En el fondo es una historia de familias, de familias biológicas pero también de familias encontradas.
Claro, muy importante también en Ogimi, en que tu familia pueden ser tus vecinos. Ellos los llaman moai, es como tu comunidad, tu entorno, la gente que te encuentras en el camino, que al final les ayudas, te ayudan y se convierten en tu familia no de sangre. Al final son los vecinos, los amigos, y todos forman allí lo que llaman moai y es algo que está muy bien, es algo que todos se ayudan por temas de salud, por temas económicos, comparten aficiones, ya sea cantar karaoke, bailar, hacer taichi y bueno, al final se convierten en un entorno muy cercano, en familia.

El investigador de Barcelona que viene al final ¿está inspirado en alguien en particular?
Sí, es claramente un homenaje a Francesc Miralles y Héctor García, que son los autores del famoso libro Ikigai, que se ha publicado en el mundo entero, son famosísimos. Ellos dos fueron a Okinawa a hacer un estudio sobre la longevidad, publicaron el libro Ikigai y se han vendido no sé cuantos millones de copias en todo el mundo, se ha traducido a no sé cuantos idiomas. Ellos hicieron famosos en Occidente el tema del ikigai. En Oriente era como más usual, pero en Occidente lo hicieron ellos. Creo que merecían un homenaje por habernos traído el concepto este de ikigai. Bueno, no son sus nombres, son parecidos los nombres, pero claramente es un tributo a ellos, sí.
Sabes que hay una gran cantidad de manga en el mercado, ¿qué le dices al lector para que le dé una oportunidad a Eterno Yoshio?
Porqué es una lectura diferente. Aquí no hay villanos, no hay guerras, no hay personajes superguerreros que se transforman. Es una historia muy livianita, muy necesaria, creo, para todos en los tiempos que corren, que actualmente estamos viendo por televisión que continúa habiendo guerras y hambrunas y desastres. Creo que es una lectura que te deja con la esperanza sobre todo, de que todos podemos ser eternos.
¿Qué querrías destacar de tu obra?
Yo creo que es una obra diferente en cuanto un manga nacional. Creo que no se ha hecho ninguna obra así, precisamente porque suelen ser obras que podríamos categorizar de shōjo, de shōnen, de seinen. Creo que como manga nacional, no se ha hecho ninguna obra así, biográfica, muy livianita, costumbrista. Yo creo que es la historia perfecta para tomarte un té, leértela y reflexionar. Te hace reflexionar sobre la vida, sobre uno mismo, siempre para bien. Entonces, yo creo que por el simple hecho que quizás no se si se han hecho obras así parecidas, me puedo equivocar, pero la destacaría por eso.
¿Y eso es lo que querrías que se llevara el lector al leer tu obra?
Sí. Que puede también aprender a comportarse como hace Yoshio; no es que sea un manual pero sí que pongo en pie varios aspectos para tener una vida mejor, que todos tengamos una vida mejor, sobre todo el tema de actitud, el tema de hábitos y yo creo que si el lector se queda con ese mensaje, maravilloso.
¿Qué te llevó a convertirte en dibujante?
Nada en particular. Creo que naces con ello, creo que yo cuando era pequeño realmente, bueno cuando somos pequeños todos dibujamos. Unos lo dejan cuando van creciendo y otros continuamos. Otros tenemos esa inquietud y queremos aprender y tal. No es que haya algo que me haya dicho “quiero ser dibujante”, no realmente, no te sabría decir. Siempre he dibujado y sé que me gusta y lo puedo hacer y no sé, supongo que lo llevo dentro desde que nací.
Tu dibujo parece tener toques de Toriyama, ¿cuáles son tus referentes o inspiraciones?
Pues sí, Toriyama es mi referente, pero hay muchísimos más. A mi me gustan mucho los autores clásicos, quiero decir, los de Doraemon, Fujio Fujiko, Rumiko Takahashi, te podría decir Osamu Tezuka, Naoki Urasawa pero Toriyama si que es verdad que yo crecí, yo soy de la época de Dragon Ball (Bola de Drac en Cataluña), y inevitablemente no puedo negar lo que me inspiró y que se note, pues se parece bien.
Esos son tus autores referentes, pero ¿de obras?
A ver, yo he crecido con el shōnen y, claro, con Dragon Ball y todas estas así, muy de la época. Actualmente, es verdad que por la edad que tengo me tira más el seinen, historias más maduras. Norma ha editado ahora Okinawa, o ha editado esa que es de cáncer terminal. Me parece súper interesante, bastante dura creo yo, pero bueno. Este tipo de obras son las que me llaman más que cualquier obra que se publica así regular, como de fútbol o así. Me llaman más así tomos únicos. Pero bueno, a decir verdad, la obra más referencial que he tenido siempre ha sido Dragon Ball, Dr. Slump, Doraemon cuando era pequeño. Ahora lo que son los clásicos, la verdad. Por la edad, se han convertido en clásicos.
Ya sabes que hay críticas al “manga internacional”, porque lo consideran artificial, que no es manga “de verdad”. ¿Tú qué opinas?
No le hago mucho caso. Creo que la gente se tendría que relajar un poquito más en ese aspecto, y no discutir por eso. Simplemente son obras y hay que disfrutarlas como tal, sea escrita por un japonés, por un francés, un español. También dicen que lo que hacemos es apropiación cultural. Yo creo que es más un tributo a algo que nos gusta; cuando admiras algo también quieres hacer algo parecido. Creo que es toda una admiración, hacer estas obras de estilo manga es admiración hacia el manga japonés. No entro en polémicas en este aspecto. Simplemente creo que la gente se tiene que relajar, disfrutar de las obras, porque por culpa de estas cosas se pierden obras muy buenas que tenemos aquí en España, en Francia, a nivel internacional. Yo creo que el manga es japonés, la palabra manga, al final, significa “cómic” en japonés, al final todos hacemos cómic, llámalo “manga”, “cómic”, “novela gráfica”. Hay que leerlo y esa es mi opinión.
¿Y cuáles son tus planes de futuro?
Mis planes de futuro son seguir haciendo obras y estoy preparando otra. Está en fase embrionaria, podríamos decir, pero muy al estilo de las dos anteriores; tanto Okaasan como Yoshio tienen algo en común. Tampoco quiero cambiar en un tema. Estas han funcionado muy bien, Okaasan ha funcionado bien y esta esperemos que Yoshio también y la siguiente seguiría un poco en la línea que al final te hace destacar como autor y relacionarte con diferentes obras. Entonces la que estoy preparando también con tiene temas que me gusta tocar, temas un poquito polémicos, un poquito del día a día. Así que en esta obra futura también hay unos temas que, a día de hoy, son conflictivos. Y en principio esos son mis planes de futuro. Siempre que pueda, pues continuar haciendo manga, claro.
¿Esperas que algún día te publiquen en Japón? Hay algunos autores que han tenido esa suerte.
Sí, no sé, lo espero, pero considero que para mí es súper difícil. Si lo lograra, no sé, sería súper extraño, ¿pero quién sabe?. De momento me encuentro muy cómodo editando aquí pero es verdad que dar el salto a Japón estaría muy guay. Bueno, quien sabe, ojalá; bueno, hay autores que ya están publicando, así que no es imposible. Está Konata, está Kenny Ruiz, está Juan Albarrán y Eduard Balús y puede que alguno más. Por ejemplo, actualmente, Konata está editando con Kodansha, algo bestial con un éxito despampanante, con lo cual, no se descarta, pero lo veo un poco lejos en el horizonte, sinceramente.
Pues muchísimas gracias por todo.
De nada, a ti. Yo encantado. Muchas gracias.

