Para bien o para mal, los isekais se han convertido en un básico del anime y el manga moderno. Pero, ¿de dónde vienen? ¿Cuáles son sus orígenes? ¿Cuál es su formula?
En esta serie de artículos nos adentraremos en el extenso (y a veces controvertido) mundo de los isekais.
“Isekai”
Empecemos con la propia palabra. Isekai está formado por tres kanjis. El primero es “i” que significa “distinto” y los dos siguientes forman “sekai”, es decir, “mundo”. “Isekai” es, simple y llanamente, “mundo distinto”.

Los orígenes
La idea de trasladarse a otro mundo (‘isekai’) no es nueva. La mitología ya nos habla de viajes así: Orfeo viaja al Hades, Thor a Jötunheimr, Tarō Urashima al reino del dragón. Son solo algunos de los viajes fantásticos que podemos encontrarnos en las mitologías de alrededor del mundo.
La literatura tampoco es extraña a ellos. Alicia en el país de las maravillas (1865), El mago de Oz (1900), Peter Pan (1904) o Las crónicas de Narnia (1950), entre otros, nos hablan de viajes y aventuras en otros mundos.
Estas historias tampoco son extrañas en Japón. El cuento de Tarō Urashima, por ejemplo, es una de las historias más conocidas de la mitología nipona, y uno de las primeras en ser adaptada a anime en 1918 (tendría más versiones más adelante). Alicia, El mago de Oz y Peter Pan no solo han sido traducidas sino que también han tenido más de una versión anime y obras derivadas (Pandora Hearts o Miyuki-chan in Wonderland, por ejemplo) y otras, como Narnia, han tenido ediciones bellamente ilustradas.
Quizás el primer uso de la palabra “isekai” con este sentido lo encontramos en 1976, con la novela Isekai no Yūshi (“El guerrero de otro mundo”) de Haruka Takachiho (Dirty Pair) con ilustraciones de Yoshikazu Yasuhiko (Venus Wars, Gundam The Origin, etc.).
La novela ya tenía algunos de los elementos de los modernos isekais: un joven desafortunado en el amor es trasladado a un mundo de demonios y criaturas, donde recibe una espada legendaria y rescata a una princesa de un peligro mortal.
Dunbine, el primer anime isekai
El primer anime que hoy llamaríamos isekai fue Aura Battler Dunbine (Seisenshi Dunbine) en 1983.
Sho Zama era un motorista que sufre un accidente de tráfico, sale sale despedido de la carretera y acaba en el mundo de Byston Well, a causa de una invocación. Allí se mezclan elementos fantásticos tradicionales (hadas, unicornios, dragones) con otros de ciencia-ficción, como los “robots” de combate (‘mecha’) fabricados a partir de insectos gigantes.
Como en otras obras modernas actuales, Dunbine está lleno de intrigas, traiciones y combates. E incluso, en un momento dado, los protagonistas viajarán a la Tierra y habrá una invasión “bystonweliana”.
Los predecesores
A Dunbine la seguirían otras historias. Entre ellas, podemos recordar Tenkū Senki Shurato (1989) —emitida por Antena 3 como Shurato— donde el protagonista era trasladado al mundo de los dioses hindúes, donde luchará con unas armaduras místicas. O The Visión of Escaflowne (1996), en la que Hitome viaja al mundo alternativo de Gaea, despertando poderes psíquicos y viéndose metida en sus conflictos políticos.
También Fushigi Yûgi (1991, anime en 1995), donde Miaka viaja al mundo del libro del Universo de los Cuatro Dioses para convertirse en sacerdotisa de Suzaku. O Los doce reinos (1992, anime en 2002), donde Yoko y sus compañeros intentan sobrevivir como fugitivos mientras busca descubrir porque la han traído.
Todas compartían con las historias actuales el viaje de sus protagonistas a otro mundo, donde adquirían poderes o destinos especiales, pero les faltaban muchos de los elementos que hoy consideramos habituales en los isekais actuales. Por ejemplo, no eran mundos “de videojuego de rol”, con habilidades, niveles y poderes, los viajes solían tener camino de vuelta y los personajes no sabían usar estas dinámicas y ni cómo desenvolverse en los nuevos mundos.
Así que, ¿de dónde vino usar isekai? ¿Y de dónde salen los isekais modernos? Esto os lo explicaremos en la segunda parte.
Artículo basado en la conferencia que dimos el 2022 en Manga Barcelona.










