Clerks 2
En 1994 un desconocido guionista y director, Kevin Smith presentaba su primera película y, con ella, a dos antihéroes, Dante Hicks y Randal Graves. Dos dependientes de una tienda de barrio de Nueva Jersey, algo irreverentes e inusuales, cuyos comentarios y conversaciones íban desde La Guerra de las Galaxias hasta los tipos de clientes pasando por sus relaciones sentimentales. Con esta película, rodada en blanco y negro y con escasos recursos, Kevin Smith consiguió el Premio al Mejor Director en el Festival de Cine Independiente de Sundance de ese mismo año, y se inició una exitosa carrera en el mundo del cine independiente con títulos tan exitosos como Mallrats o Dogma (ganadora de un premio Independent Spirit al Mejor Guión en 1999), plagadas además de estrellas como Shannen Doherty, Ben Affleck, Matt Damon, Jason Lee, Chris Rock, etc. Algunos de los cuales se volvieron fijos en sus películas hasta el punto de representar a varios personajes a la vez. Pero si alguien se volvió imprescindible en su cine fueron los otros dos personajes contraculturales, los fumetas Jay y Bob el Silencioso, dúo mítico donde los halla, cuya popularidad trascendió de la mera aparición secundaria y les llevó a protagonizar su propio largometraje, Jay y Bob el Silencioso Contraatacan, una especie de "road movie" paródica y repleta de cameos.
Ahora, una década más tarde, con el éxito digerido, la perspectiva de los años y superadas las adaptaciones animadas y en formato comic-book, Kevin Smith ha decidido que era el momento de recuperar a la pareja de dependientes de supermercado, pero sitúandolos en la situación aún más extrema de la atención en una hamburguesería.
El Quick Mart, en el que Dante y Randal trabajaban ha ardido hasta los cimientos y ambos se ven obligados a buscar trabajo en el negocio de la comida rápida. Tras un año de trabajar en la hamburguesería Mooby's (que algunos recordaréis de Jay y Bob el Silencioso Contraatacan), Dante está a punto de casarse y trasladarse a Florida donde regentará el negocio de lavado de coches del padre de su novia, mientras que Randal continúa tomándose la vida de forma irresponsable, metiéndose con los clientes y los demás compañeros.
Tomando esta situación como punto de arranque, asistiremos a una contínua tanda de gags y conversaciones a cual más divertida, cáustica y políticamente incorrecta. Lo cierto es que, si bien los personajes no han cambiado demasiado pese al cambio de escenario, el nivel de irreverencia ha aumentado con creces, volviéndose menos elitista. Y es que, aun conservando algún chiste "friki", lo cierto es que es bastante más comprensible por la mayoría del público, a excepción de alguna leve referencia a la primera película.
Si Clerks era divertida esta es desternillante, aunque menos intelectual y bastante más orientada hacia el humor físico e incluso levemente grotesco. Pero desternillante al fin y al cabo. Las risas se producen desde el primer minuto de metraje hasta el final de forma casi ininterrumpida. Una auténtica gozada digna de ser la continuación de Clerks y un acierto para Kevin Smith, que con su anterior película había perdido algo de fuelle.
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