La vida en el Seicento
Ahora que a raíz de la polémica sobre El código da Vinci, tanto en su versión literaria como en la fílmica, las novelas históricas parece que han conseguido llegar a un punto zenital, permitidme que os recomiende un libro que está preñado de historia, de aventuras, de humor, y no se trata una novela de ficción, ni tan siquiera de una novela.
La autobiografía de Benvenuto Cellini nos muestra el renacimiento desde dentro, lo que no es poco, así como el final de una época. Los acontecimientos de los que nos están hablando no son otros que el ‘Sacco di Roma’, las pullas entre germanos y franceses... y eso le da otro aspecto a los habituales manuales de historia y a la propia autobiografía. Un aspecto de veracidad que raramente las novelas históricas, por propia definición, tienen. Es evidente, una recreación, por muy buena que sea, jamás igualará a una descripción en ese aspecto, aunque la descriptiva, como la fábula, pueda ser manipulada (es curioso que Cellini sea el mejor de todos los tiempos en todo lo que emprenda, o que sea el más valiente, que sus enemigos se alíen contra él sin motivo alguno)... esto nos da un conocimiento bastante profundo de Cellini, uno de los mayores orfebres de todos los tiempos, que era un tipo, como veis, digamos que singular. Bravucón, acusado de sodomita, prófugo de la cárcel de Roma con unas habilidades propias de Houdini, nigromante, escultor, visionario religioso... Todos estos aspectos conformaban al autor si no como persona, sí como personaje, que no deja de ser lo que se nos presenta, una propia reinvención del yo, como en casi todas las auto-biografías. Y es que esta obra cuenta más de su autor por omisión que por adición.
Otro aspecto que me parece destacable del libro es que es una plasmación de lo importante que se había vuelto el artista en aquel tiempo, como el status del que gozaba, verdadero caballo de batalla de todo el renacimiento, llegaba a sus cotas más altas. Vemos, en no pocas ocasiones, cómo Cellini se enfrenta al Duque y la Duquesa de Florencia, al Papa y al rey Francisco de Francia. De hecho, no sólo se enfrenta a ellos, sino que les desobedece directamente. No había mucha gente con ese poder, esa seguridad en su talento.
Disfrutadlo.
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