Mi tío Jules y otros seres marginales

El Canario Cuadrado

El Canario Cuadrado

Libros | Miércoles, 23 de noviembre de 2005 18:34:50

Encontrar maestría literaria en un libro de este autor es fácil, sólo basta con empezar a leerlo. Es cierto que su estilo, profuso en descripciones, tanto físicas como emocionales, pueda pasar por demasiado edulcorado a nuestros ojos. También se puede hacer pesado, puede parecer el típico escritor bien situado que escudriña la sociedad marginada desde su privilegiada posición, con esa piedad de salón tan propia de los burgueses de su época (1850-1893), pero hay algo. Siempre, al seguir leyendo, encontramos un relato que nos sorprende por su sencillez, su franqueza, su honradez, su luminosidad de arrabal, verdadero punto zenital del género. Y es que Maupassant es un retratista de costumbres para lo bueno y lo malo, un Hogarth literario vamos, y posee el don natural de la narración, del gusto por las arquitecturas sencillas pero eficaces en cuanto a ella. Que estas estructuras, que repite hasta la saciedad, no las ha inventado él, es innegable, que sienta cátedra, las moderniza y las asienta, también. Estamos ante el gran artesano, probablemente, uno de los mejores escritores de cuentos de la historia de la literatura occidental.

Este volumen en concreto, engarza un serie de maravillas como el collar, el pordiosero, Julie Roman, el vagabundo, la máscara… Que diseccionan, de un plumazo, con una impresión no más, como los cuadros de Monet, el estado de la sociedad bienpensante francesa de la época. El humanismo con el que trata a sus personajes les confiere una simpatía, una empatía y nos cuenta, nos deja entrever sutilmente este gran maestro, que nacer pobre no es sinónimo de ser un delincuente, que quizá, seguro, la falta de oportunidades que la sociedad da (o más bien no da) a estos individuos marca su camino.

Disfrutad.

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