Hiromi Hiraguchi tiene, probablemente, el trabajo que muchos hombres desearían hacer. Y es que este particular japonés de casi sesenta años de edad se dedica a visitar prostíbulos, clubs de alterne, salas de orgías y demás negocios dedicados a la prostitución de Japón para luego realizar cómics que, a modo de crónicas, relatan sus experiencias sexuales. El tomo que Glénat (en proceso de tránsito hacia su nuevo nombre comercial, Editores De Tebeos) ha lanzado recientemente en nuestro país consiste en una recopilación de las crónicas de Hiraguchi realizadas entre mayo de 2005 y febrero de 2007.

Dichas crónicas se publicaron en diversas revistas (8 en total, pues aparecen bien listadas en el índice la obra) y varían en su extensión, ya que algunas ocupan una única página mientras que otras se extienden hasta 5 ó 6 páginas. Dado que las historias de Hiraguchi se publican en distintas revistas, cada una de ellas aparece bajo el título de su sección correspondiente. Estos títulos son muy ilustrativos del contenido del cómic, tales como "El tigre de los anuncios por palabras" (crónicas de una página de extensión sobre locales de alterne que Hiraguchi localiza a través de anuncios por palabras y que terminan con una valoración en estrellas de la calidad del servicio), "Hiromi Hiraguchi y su devoción por las putas casadas" (tal cual, parece ser que en Japón hay locales de alterne que se publicitan ofreciendo prostitutas casadas) o "¡Buscando las putas más baratas y recónditas de Japón!" (aquí lo importante es el precio del servicio, algo que Hiraguchi detalla en todas sus historias). También hay secciones especiales sobre viajes del reportero-putero a ciertos lugares de Japón, como Fukui o Fukushima.

Básicamente todas las historias mantienen la misma estructura. Hiraguchi decide ir a algún sitio de alterne o servicios sexuales (ya sea porque le apetece, porque se lo encarga algún editor, o porque encuentra algún anuncio por palabras interesante). Vemos cómo llega al sitio (generalmente se dan orientaciones sobre dónde se encuentra el local por si algún lector le apetece ir a probar él mismo su servicio), es atendido por la madame o el gancho de cada negocio, elige chica y mantiene una relación sexual con ella. Este esquema se mantiene en todas y cada una de las historias, por lo que debemos acercarnos al cómic como una especie de catálogo o colección de crónicas, no como un relato tradicional. No obstante, el gran número de páginas del tomo hace que muchas historias sean demasiado similares entre sí por lo que es aconsejable leer la obra a intervalos, cada cierto tiempo, pues si nos enfrentamos a ella con la intención de terminarla en un par de días puede resultar completamente tediosa y repetitiva.

A pesar de esta limitación narrativa, la obra de Hiraguchi encierra un gran potencial en términos antropológicos, pues nos permite tener una visión interna y experta del mundo de la prostitución en Japón. Aunque en el cómic se nos cuenta que la prostitución en dicho país está prohibida y no se permite la penetración, Hiraguchi siempre se las apaña para encontrar lugares o chicas que les permitan "terminar dentro". En general, la mayoría de los servicios sexuales consisten en masajes o baños terminados en felaciones o sumatas (técnica que consiste en utilizar los muslos), pero Hiraguchi no duda en aventurarse en sitios de lo más variopintos. Sin duda, la obra gana en interés cuando el protagonista acude a sitios particularmente sorprendentes, como clubs especializados en mantener sexo con embarazadas de 8 e incluso 9 meses, en orgías, en sexo anal con cincuentonas o chicas no japonesas (chinas, coreanas, incluso brasileñas). Otro aspecto interesante es la "intriga" por ver qué tipo de chica le tocará a Hiraguchi y cuál será su reacción. Y es que nuestro personaje tiene un gusto muy establecido (chicas jóvenes, con las carnes firmes, educadas, con buena disposición para el "trabajo" y que se dejen hacer). Insiste varias veces en que no quiere chicas gordas ni muy mayores, por lo que resulta divertido observar su reacción cuando se encuentra en semejante tesitura. Otro elemento curioso es el final del acto sexual, pues nunca sabemos si Hiraguchi podrá llegar al climax o no. Ya sea por su edad, por el servicio de las chicas o por el estrés, el pobre hombre a veces no llega a disfrutar de los servicios. Y, en un alarde de ética periodísitica, así lo refleja en el cómic. Aunque todo ello cambia en los capítulos en los que toma algo de viagra...

En cuanto al dibujo, el estilo de Hiraguchi es principalmente caricaturesco, algo feísta, tosco y un tanto limitado. En cierto modo, se ajusta perfectamente a su relato de acontecimientos sórdidos y una vez superada la reacción inicial nos habituamos a él. Como se trata de una obra para adultos, encontramos gran cantidad de imágenes de índole sexual representadas de manera explícita. En este sentido, Hiraguchi recurre a planos detalles que parecen extraídos de películas porno (viñetas de los genitales durante el propio acto que resultan algo desagradables) y en general se mantiene dentro de los límites del realismo, sin idealizar el acto sexual de forma desorbitada como puede ocurrir en comics hentai. De hecho, muchos de los encuentros sexuales de Hiraguchi son tristes, patéticos e insatisfactorios.

La edición de Glénat es bastante buena. Se trata de un tomo de gran tamaño con más de 400 páginas, una calidad de impresión alta y muchas notas a pie de página que ofrecen información sobre la sociedad japonesa o aspectos sexuales. La relación calidad precio es ajustada pero aviso a los lectores de que se trata de una obra para leer con detenimiento, pues puede llegar a cansar rápidamente por su estructura repetitiva.

Sex Report. Diario de un putero es una apuesta interesante y arriesgada por parte de Glénat. Se trata de una crónica de los mundos de la prostitución en Japón que tiene un alto valor de interés cultural y sociológico pero que, como entretenimiento, no llega a funcionar. Quienes quieran disfrutar de relatos eróticos o de dibujos sensuales bien realizados no encontrarán lo que buscan en este tomo. Pero quienes deseen asomarse (a través de un peep hole, podríamos decir) a la cultura sexual japonesa de forma original y con cierto tono cómico no deberían dejar pasar esta obra.

Ficha técnica

Título: Sex Report. Diario de un putero en Japón.
Título original: Ganso fûzoku damashii
Autor: Hiromi Hiraguchi
Editorial: Glénat
Tapa blanda - 15x21 cm.
416 páginas
15 euros

Puntuación

Historia 6.5
Grafismo 5.8
Edición 7
6,4

Comentarios

Valoración media:

@nekofoal

Lunes, 26 de marzo de 2012 14:11:14

La mar de interesante y peculiar, espero poder pillarlo en breve.
Buen articulo ^.^

Añadir comentario
  • Soy usuario de Mangaes
  • No soy usuario de Mangaes pero quiero registrarme
  • No soy usuario de Mangaes, usaré mi mail
(El email no se verá públicamente)