De un tiempo a esta parte se puede decir que en el masificado panorama editorial español hay mangas para todos los públicos. Eso es bueno, claro está, pero es mucho mejor cuando se aprovecha esta circunstancia para editar una obra como Dragon Head.

Argumento

Si algo tiene Dragon Head, comparándolo con el resto de series editadas en nuestro país, es un argumento sorprendente y original. Todo se desarrolla en Japón, durante un viaje de fin de curso. Todo era normal, pero cuando el tren pasa por debajo de un puente empieza el desastre. El tren sufre un accidente y la situación se vuelve dramática. El protagonista, Teru, sobrevive y descubre con asombro que ha sido uno de los pocos supervivientes de accidente. Poco a poco se va haciendo a la idea de su nueva y complicada situación y descubre con alivio que hay más supervivientes. Ellos son Nobuo, un alumno menospreciado por sus compañeros y con poca confianza en sí mismo y Ako, una chica a la que encuentran desmayada pero que con el tiempo recupera el sentido. La situación es agónica. Enterrados vivos en un túnel, cada uno se toma los acontecimientos de una manera distinta. Teru intenta salir del túnel de todas las formas posibles, pero Nobuo sufre un cambio de personalidad muy radical y enloquece, convirtiéndose en una especie de monstruo completamente desorientado, mientras que Ako está entre ambos aguantando el temporal. La situación entre los dos muchachos se vuelve cada vez más tensa y acabada en una esperada lucha, de la que sale perdedor Nobuo (aunque no se ha visto su cadáver en ningún momento). Diversos movimientos de tierra han provocado que el túnel no sea un lugar seguro, por lo que Teru, ahora sin la molesta presencia de Nobuo intente buscar una salida. Finalmente lo logra, pero la situación en el exterior no es mucho más halagüeña. Todo recubierto de una intensa niebla, todo destrozado y, lo pero de todo, sin saber aún qué es lo que realmente ha pasado. Poco a poco descubren que ha habido más supervivientes (algunos son de armas tomar) y la situación, lejos de arreglarse, se complica más y más. Y hasta aquí voy a leer. Lo mejor es que lo compréis, porque en los cinco tomos que ha editado Glénat, no ha habido ni un momento de tranquilidad. Quizá es un poco caro, pero la edición merece la pena y comprarse Dragon Head en japonés sería un error (en mi opinión). La traducción, del incansable equipo Marc Bernabé y Verónica Calafell, y la realización técnica, llevada a cabo por Ferran Delgado, están a la altura de las circunstancias y merece la pena tener este manga en tu librería.

Autor y estilo

El autor es un completo desconocido en España. Una de esas gratas sorpresas que te da la vida cuando te da la sensación (equivocada) de que conoces a la mayoría de artistas de éxito y te enseñan un tomo de un tal Minetaro Mochizuki, te lo lees y te gusta.

Su estilo es marcadamente feísta. Eso no es malo, pero cuando os dibuje una chica guapa no esperéis una imposible muchacha de mareantes curvas y enseñando pierna/culo/teta en cuanto tiene ocasión?
Como guionista, al menos en Dragon Head, el autor me parece fantástico. En Dragon Head me dio la sensación de que la serie no podría durar mucho más de dos o tres tomos, pero poco a poco nos va desentramando la historia y, sin perder en calidad, va incorporando protagonistas y tramas, haciendo que la historia gane muchos enteros si cabe y que sea imposible dejar un tomo a medias. Cuando me he leído la mitad de la serie, que consta de 10 tomos, he desistido de intentar imaginarme un final para esta serie. Prefiero ir disfrutando página a página y dejarme llevar por una historia, que recomiendo encarecidamente, hasta leer su conclusión.

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