Drácula, sin duda el vampiro más conocido universalmente, se ha convertido en una referencia fundamental del imaginario colectivo terrorífico. Surgido de las leyendas acerca del Vlad el Empalador, un príncipe rumano, y la famosa novela de Bram Stoke publicada en 1897, Drácula ha cautivado a multitud de autores, creadores y artistas, los cuales han ido reciclando este mito moderno al gusto de todo tipo de públicos. Desde las versiones teatrales a las adaptaciones cinematográficas pasando por el manga, el anime o el videojuego, podemos encontrar miles de obras que re-definen al personaje. Hoy nos centraremos en el cómic Drácula. Corporación del Mal, recientemente publicado en España por la editorial Norma.

El argumento del cómic se desarrolla en los Estados Unidos, en la sede de una importante empresa que no se encuentra precisamente en su mejor momento por culpa de la crisis económica internacional. Evan Barrington es el sobrino de Conrad, actual presidente de la compañía. A pesar de ser miembro de la familia que posee la empresa (su madre forma parte de la junta directiva), Evan ocupa un puesto poco destacable. En realidad, nadie sabe que Evan trabaja en un proyecto secreto de su tío consistente en investigar textos y artefactos antiguos de la Europa medieval. Ni tan siquiera Evan sabe qué pretende su tío hasta que llega el momento preciso: a su laboratorio secreto llevan un particular cadáver embalsamado en miel al que millares de litros de sangre y el hechizo adecuado despertarán. Se trata de Drácula, el príncipe de los vampiros, a quien Conrad mantiene preso con el objetivo de que le desvele las artes ocultas de la oclumancia (los poderes hipnóticos y sobrenaturales de Drácula) para poder usarlos el mercado empresarial. Drácula se adapta pronto al siglo XXI en el que despierta y entiende a la primera las lógicas del mercado capitalista. Desprecia a Conrad por su falta de escrúpulos a la hora de despedir empleados pero se siente atraído por la sabiduría y las capacidades de Evan, a quien promete enseñarle sus artes y convertirlo en su discípulo si lo libera. Evan se siente tentado pero, antes de que pueda actuar, Conrad obliga a Drácula a que lo convierta en vampiro.

Drácula muerde a Conrad pero luego se niega a darle su propia sangre para hacerlo un vampiro. Aprovecha la oportunidad para escapar y le dice a Evan que su oferta sigue en pie. Cuando Evan cree que la pesadilla ha finalizado, su ambiciosa novia Corinna entra en acción y se esfuerza por revivir a Conrad por miedo a perder su trabajo. Con esfuerzo, Conrad resucita convertido en un vampiro y no duda en usar sus poderes para crear su propia familia. Así, convierte a la élite de sus ejecutivos en vampiros y abusa de su posición dominante para atraer a jóvenes desempleados a los que asesinar. También inicia una importante expansión comercial que entra en conflicto con otra empresa, dirigida precisamente por Drácula, lo cual conllevará a una particular lucha entre ambos vampiros empresarios. Evan se encuentra atrapado entre tres bandos diferentes: el de Drácula, el de su tío Conrad y el de un grupo de cazavampiros rumanos que llega a USA con el fin de detener a rey de los vampiros. Cuando una persona importante para Evan resulta afectada por esta situación, el joven toma finalmente partido y arriesga su vida para eliminar a los vampiros de la faz de la tierra.

Drácula. Corporación del Mal es principalmente un cómic de intriga y suspense, con escenas de acción y ligeros de toques de humor. En general, el nivel del guión es bastante cuestionable puesto que nos encontramos ante una re-lectura de Drácula que se aprovecha de la situación económica actual para, supuestamente, hacer una pretendida crítica del capitalismo. Pero, en lugar de ello, encontramos un planteamiento inicial bastante absurdo que exige al lector un esfuerzo por suspender la credulidad si quiere sumergirse en el relato y llegar a disfrutar de él. Son varios los problemas de guión que afectan al cómic: en primer lugar, aunque parezca mentira teniendo en cuenta el título, Drácula no es el protagonista de la historia ni siquiera el villano. Es un reclamo, un recurso argumental para explicar el origen del vampirismo empresarial y una puerta abierta al misterio. Un personaje tan carismático como el rey de los vampiros aparece desaprovechado en esta obra, por no hablar de su caracterización como empresario y gobernante "justo". En su lugar, encontramos al pánfilo de Conrad, un pardillo inseguro pero inteligente que va adquiriendo conciencia sobre la importancia de tomar partido y elegir su propio camino. En resumen, la manida trama del crecimiento personal. En general, los personajes son escasamente originales y sus diálogos resultan poco naturales y extremadamente explicativos. Aunque, probablemente, lo más molesto sea el continuo uso del monólogo interior a través de cuadros de texto en los que el protagonista, a modo de voz en off, nos va explicando lo que piensa, lo que siente y lo que ve. Dicho recurso resulta redundante y cargante, aunque en un par de capítulos y ciertas viñetas concretas consigue cierto impacto a través de una inteligente combinación entre texto e imagen. Es una lástima que el abuso de los cuadros de texto reste impacto a estos aciertos.

Otro aspecto que se podría haber mejorado es el nivel de las escenas de terror, de acción y de humor negro. Las secuencias de terror brillan por su ausencia y apenas un par de viñetas o ilustraciones consiguen impactar al lector. El nivel de ataques, agresiones y detalles truculentos es muy leve, por lo que los amantes del gore o las emociones fuertes no verán satisfechas sus apetencias en esta obra, que opta por el suspense. La acción se concentra prácticamente en el conflicto final de la obra y en una serie de personajes concretos. Se trata del grupo de cazavampiros rumanos y una serie de aliados de Drácula que hacen su aparición en la batalla final. Los personajes de ambos grupos resultan estereotipados, simples y no tienen ninguna relevancia narrativa más allá de sus poderes o habilidades de lucha. En este sentido, las batallas son breves pero al menos consiguen interesar al lector. En cuanto a los puntos humorísticos, son escasos y su gracia es cuanto menos cuestionable.

Si el guión no es para tirar cohetes, el nivel gráfico tampoco le anda a la zaga. Y es que encontramos dos responsables a cargo del dibujo (Scott Godlewski y Damian Couceiro) y otros dos dibujantes para las cubiertas (Ron Salas y Nick Filardi), por lo que la identidad visual del cómic es poco constante. En diferentes capítulos podemos apreciar cómo el dibujo cambia considerablemente (claramente visible en la construcción de los personajes principales, en el modo de plasmar los rasgos, las expresiones), aunque básicamente encontramos un diseño de personajes realista, con un grado medio de detalle y un trabajo pobre en lo referente a la expresividad. Sin duda, las páginas dibujadas por Couceiro resultan más trabajadas y atractivas. La narrativa gráfica es fluida, aunque ciertas secuencias se hubieran beneficiado de un mayor número de viñetas. El color está bien implementado generalmente y encontramos un dominio de los colores fríos (azules, grises, verdades) en tanto que gran parte de las acciones transcurren de noche.

El creador de la historia es Kurt Busiek, guionista de multitud de cómics como Los Vengadores, o Ironman, pero ha dejado el guión en manos de Daryl Gregory. Ya hemos comentado que los dibujos corren a cargo de Scott Godlewski y Damian Couceiro, mientras que el color fue responsabilidad de Stephen Downer. Sin duda, un equipo heterogéneo que colaboró en esta publicación de la editorial estadounidense Boom! Studios y que ahora Norma Editorial nos ofrece como inauguración de su línea centrada en Drácula. Sin duda, la edición española de la obra es de gran calidad y nos encontramos con una publicación en tapa dura con sobrecubierta, a todo color y con extras como las ilustraciones de las cubiertas de los 12 números originales, una galería de bocetos y diseños de personajes, o una muestra del proceso de elaboración (bocetos, entintado, coloreado).

Drácula. Corporación del Mal es una obra especialmente recomendada para los fans del vampiro más famoso y para aquellos lectores que busquen una lectura entretenida de intriga, siempre y cuando sean capaces de aceptar las limitaciones de la obra en términos de guión y de diseño visual. Tengo la sensación de que la idea de partida podría haber dado mucho más de sí y que, si bien el resultado final es aceptable, no llega a ser una obra digna de tener en cuenta por la mayoría de los aficionados.

Ficha técnica

Título: Drácula. Corporación del Mal
Título original: Dracula: The Company of Monsters
Historia y creación: Kurt Busiek
Guión: Daryl Gregory
Dibujo: Scott Godlewski, Damian Couceiro
Color: Stephen Downer
Cubierta: Ron Salas y Nick Filardi
Norma Editorial
Formato: Cartoné con sobrecubierta
Tamaño: 17 x 26
320 páginas
Color
PVP: 26,00€

Puntuación

Historia 5
Grafismo 5.5
Edición 8
6,2

Comentarios

Valoración media:

stree

Lunes, 17 de septiembre de 2012 05:46:31

hola

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